stoptrata.org | MABEL LOZANO: “LAS LUCES DE NEÓN SON CÁRCELES DE NEÓN”
entrevista a mabel lozano sobre su libro "el proxeneta"
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Mabel Lozano: “Las luces de neón, son cárceles de neón”

Mabel Lozano: “Las luces de neón, son cárceles de neón”

Entrevista publicada a El Faradio

“La trata es esclavitud, es delito, viola los derechos humanos y es un negocio multimillonario” que genera un dinero que sirve que sirve para que muchos “miren hacia otro lado”.

Lozano, autora del documental ‘Chicas nuevas 24 horas’, nominada a los Goya 2018 y que acaba de presentar el libro ‘El proxeneta’, hablaba para EL FARADIO DE LA MAÑANA sobre la trata y la explotación al hilo de la velada de boxeo que se celebra este sábado en Camargo, organizada con un mensaje contra la violencia de género y que cuenta entre sus patrocinadores con tres clubs de alterne de Cantabria.Mabel Lozano lo tiene claro. Se define como activista y lleva tiempo detrás de las cámaras dando voz a quienes menos voz tienen, anónimas e invisibles, las mujeres víctimas de trata o explotación sexual.

Es una de las realidades que precisamente aborda en ‘El proxeneta’, fruto de sus conversaciones con uno de los principales propietarios de clubes de todo el país e “ideólogo” de la estrategia de pasar de la prostitución a la trata.

Allí se relata como los proxenetas vienen creando grupos de presión que trabajen, por un lado, para conseguir su legalización, y, por otro, con el dinero “lavan la cara” y se convierten en “mecenas de toreros, pagan fiestas en los pueblos y camisetas a los equipos deportivos”, de forma que consiguen que “los pueblos miren hacia otro lado”.

Pero lo que sucede es que “la prostitución se nutre mayoritariamente de la trata”, tal y como describe Mabel Lozano, que cuenta como a las mujeres víctimas las “captan los grandes burdeles”, pasando según transcurren los años y llegan mujeres nuevas o más jóvenes a clubes menores hasta acabar en la calle.

UN DELITO Y UNA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Mabel Lozano insiste en que además de un negocio es un “delito gravísimo”, tipificado desde 2010, que además “viola todos los derechos humanos”. “Las luces de neón son cárceles de neón”, apostilla.

“Detrás de la prostitución está la cara de una mujer migrante, explotada, en cautiverio, es la cara más salvaje de la explotación. Detrás del cartel hay desnudez de derechos. Es esclavitud, es violencia, se destruye un ser humano y tiene que ver con el crimen organizado”, sostiene.

De hecho, lo comparaba con el narcotráfico en cuanto al dinero que genera, que permite “lavar muchas conciencias” y, por ejemplo, invertir en publicidad de estos negocios en medios de comunicación.

Y aclara que “no es legal”, sino “alegal”, por lo que reclama un plan integral contra la trata y que se tipifique el proxenetismo, en un campo en el que resulta muy difícil actuar porque las víctimas no siempre denuncian, debido a la deuda contraída o a las coacciones y amenazas que sufren.

EDUCACIÓN A LOS MÁS JÓVENES

Medidas que deberían combinarse con la educación a los hijos “en respeto, igualdad y valores”, para que sepan que “ningún hombre es más hombre por comprar a a una mujer”.

En su experiencia de denuncia, que incluye charlas en colegios (el año pasado en Santander), se ha encontrado con “un gran desconocimiento” de esta realidad, que cuando se hacen mayores no saben que “porque tú lo demandas, se compran mujeres”.Es decir, no se trata sólo de un tema contra el que deban luchar los políticos, sino también cada uno “desde su casa”, porque sucede que “cada vez más, en pleno siglo XXI, se acercan a los burdeles chavales jóvenes que podrían estar con chicas sin tener que pagar”.

El problema es que se ha llegado a un punto en que “lo confunden con una actividad de ocio”, ayudados por la forma en que se presenta desde la pornografía y por tácticas de los locales para rejuvenecer la clientela que pasan por “convertir los clubes en discotecas” con música y DJs u ofrecer incentivos como el sorteo de “polvos gratis”.

Mabel Lozano repasa la evolución en una mayor sensibilización social hacia este problema respecto a cuando rodó su primer documental sobre el tema hace más de una década, en medio del silencio de quienes consideraban que no pasaba nada porque era algo “de toda la vida” y de la incomodidad de los que “no querían saber que las mujeres que veían en las rotondas o en las calles vivían coaccionadas de forma salvaje”.

Por eso valora la mayor sensibilidad y los mensajes institucionales, y a la vez lamenta los retrocesos que pueden suponer situaciones como la de Camargo y el apoyo institucional. “Esto tenemos que ser todos a una, no tiene que haber ninguna inflexión”, advierte.

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