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la guardia civil desmantela red de prostitución
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Liberadas 9 mujeres forzadas a prostituirse en la Colonia Marconi que llegaron a España “enamoradas”

Liberadas 9 mujeres forzadas a prostituirse en la Colonia Marconi que llegaron a España “enamoradas”

Noticia publicada en el diario El País

Detenidos 11 integrantes de la red criminal sucesora de la de Cabeza de Cerdo que explotaba a las víctimas, todas de origen rumano.

La Guardia Civil, en una investigación desarrollada junto a la Policía Nacional de Rumanía de Ploiesti, ha detenido a 11 personas y liberado a nueve mujeres en una operación que ha desmantelado una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres rumanas en la colonia Marconi, situada junto al polígono industrial de Villaverde, uno de los distritos de Madrid. Al frente de esta organización estaba el seguidor de un histórico delincuente, Ioan Clamparu, alias Cabeza de cerdo, que ya fue condenado a 30 años de prisión por delitos relacionados con la prostitución, según han informado fuentes de la investigación.

La operación, denominada Balaur, se inició en septiembre de 2016 tras la denuncia de una víctima que informó a la Guardia Civil de la situación de esclavitud que sufría, con un proxeneta que la obligaba a prostituirse. Las otras ocho mujeres, como la que dio pie a comenzar la investigación —todas eran de nacionalidad rumanas—, estaban siendo explotadas sexualmente en las calles del polígono Marconi, el mayor centro de prostitución de Madrid. De los 11 detenidos, siete fueron arrestados en España y cuatro, en Rumanía.

El proxeneta que forzaba a la primera mujer que denunció había conocido a su víctima en Rumanía. La convenció para que se fuera con él a España mediante el método Loverboy, que consiste en fingir que se enamora de ella, enamorarla y prometerle una vida mejor en el país al que se dirigen para llegar a él y comenzar a explotarla sexualmente lejos de su hogar. Desde el inicio de la Operación Balaur, en cooperación con la Policía de Rumanía, Eurojust y Europol, se pudo determinar que el caso investigado no era aislado y que existían muchas víctimas captadas por la misma organización.

En España, las mujeres eran forzadas a ejercer la prostitución en condiciones muy precarias, con jornadas de más de 14 horas de trabajo, prácticamente desnudas, con tan solo una prenda de ropa interior en pleno invierno como única vestimenta y con el único calor de las hogueras que se encienden en la calle del polígono para soportar las bajas temperaturas. La leña se la facilitaban los controladores de la organización criminal.

El supuesto líder de la organización es Mariam V. R., alias Lucky, un rumano de 41 años, con detenciones por hechos similares. Su mujer, de 27 años y había sido también víctima de prostitución, se encargaba de vigilar y controlar la actividad de las mujeres.

El líder de la red, que también era rumano, cobraba a los loverboys una tasa para dejar a las mujeres prostituirse en su zona. El jefe es el sucesor de Cabeza de Cerdo, que hasta que fue arrestado en septiembre de 2011 Madrid era considerado uno de los mayores traficantes de mujeres del mundo y uno de los fugitivos más buscados por Interpol y por el Cuerpo Nacional de Policía. La trama introducía los beneficios económicos obtenidos en los circuitos legales a través de negocios de compraventa de vehículos de alta gama para dificultar el rastro del dinero. El negocio se encontraba en el propio polígono, a corta distancia del hotel en el que fueron arrestados los responsables de la organización.

La forma de blanquearlo era sencilla. Las mujeres daban el dinero a su loverboy. Este lo entregaba a Mariam y este lo dedicaba a comprar coches de alta gama de segunda mano, según fuentes de la Guardia Civil. La organización podía conseguir unos 140.000 euros de beneficio al año. “El problema con el que nos hemos encontrado es que las mujeres no quería denunciar. No tenían la sensación de ser víctimas de explotación sexual. Pensaban que estaban ejerciendo un trabajo para sus parejas, los loverboys”, han afirmado fuentes de la investigación.

La Guarda Civil considera que la “cooperación internacional ha sido imprescindible” para desarticular la organización. Para la investigación se creó un equipo conjunto de investigación entre las autoridades judiciales españolas —Juzgado de Instrucción número 34 de Plaza Castilla y Fiscalía Provincial de Madrid — y Rumanía, con apoyo de Europol y Eurojust.

En la operación, que no se da por finalizada, se ha intervenido numerosa documentación y anotaciones relacionadas con la explotación sexual de las mujeres, dinero en efectivo o 12 coches de alta gama (valorados en 250.000 euros) que la organización tenía en su poder y que habían adquirido recientemente para el negocio de compraventa de vehículos.

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